Cree.pide,decea y anhela

miércoles, 24 de febrero de 2010




Me es increíble mirar a mí alrededor y descubrir la maldad y la falsedad con la que vivimos en nuestro mundo y para no irme tan lejos en mi país.

Nuestra sociedad se ha convertido en un verdadero monstruo del materialismo sin sentido alguno pues las preocupaciones de cualquier adulto e incluso un joven son meramente materialistas, que si ya vista la nueva computadora, que si ya tienes el nuevo vestido, que veamos quien tiene el mejor celular…Todo eso y más son las clases de cosas que viven en nuestros pensamientos dejando a un lado lo que verdaderamente importa, cosas que debemos cuidar, como simplemente una gran sonrisa en cada una de nuestras miradas.

Cuando viajo en mis trasportes (camión o tren) me limito a mirar a las personas que se encuentran a mi lado y simplemente veo miradas tristes, enojadas estresadas, preocupadas y muy pocas veces veo sonrisas alegres y picaras que se asoman en los rostros de aquellos niños, niños que juegan y se divierten sin la mas mínima preocupación de solo ser felices, pero aun así los adultos viven de manera simplemente ¨zombi¨ pues solo se dedican o se han dedicado a trasladarse de su casa al trabajo y de su trabajo a su casa siempre llegando con el mayor cansancio y una mínima pregunta exhaustiva y continua en su mente, ¿Cómo ganar más dinero?, aceptémoslo jamás tendremos el suficiente dinero como para sentirnos bien y felices pues como por ahí dice el dicho ¨dinero no compra la felicidad¨ preguntémonos ¿para qué queremos amistades falsas e interesadas? ¿Para qué queremos una felicidad falsa que no se sienta? Mejor dejémonos de preocupar por eso y preocupémonos por brindar una sonrisa a la persona de nuestro lado para que nos regale otra sonrisa sincera sonrisa que a lo largo del día nos haga sentir mejor, no sabemos si la persona que está a nuestro alrededor está pasando por alguna tristeza o alguna enfermedad, mirémoslo así, quizás una sonrisa podría ayudar a esa persona y hacerla sentir mejor entendamos que detrás de una simple y alargada sonrisa podemos encontrar la mejor cura.

Aprendamos de nuestros mejores maestros, nuestros niños, quienes son puros de alma y corazón, quienes en verdad no han caído en la enfermedad tan monstruosa del materialismo y aprendamos de ellos que no necesitan el carro del año ni el celular más caro para reír y ser felices, a veces solo les basta con una caja de cartón y la mayor imaginación que todo adulto y joven a perdido.






Y nunca dejémonos de preguntar…
¨ ¿Los ojos de quien? ¿Un mundo de quien?¨